Si estás cansado de las interminables listas de vínculos que componen tus sitios web, quizás te interese saber que CoffeeCup ofrece gratis DHTML Builder, una aplicación básica pero funcional para diseñar menús dinámicos…
Puede que CDMB no sea la estrella del baile de fin de curso, pero al menos es gratis, y todos sabemos que eso tiene su tirón. Si lo único que deseas es una forma sencilla de construir menús dinámicos, sin campanitas ni silbidos, CoffeeCup DHTML Menu Builder está hecho para ti. Basta con proyectar la jerarquía de vínculos, adecuar el aspecto de modo que encaje con tu website (bordes, fondos, desplazamiento vertical u horizontal, tipografía, espaciados y tamaños) y copiar el código javascript resultante en la región de la página web donde desees situar el menú. Desde luego no resulta espectacular, los enlaces en formato javascript son MUY POCO AMISTOSOS con los motores de búsqueda y si el texto de un vínculo es más largo que su superior en la jerarquía, será recortado. No obstante, si puedes convivir con todo esto… ¡entonces has encontrado la horma de tu zapato!
¿Qué obtienes cuando le arrancas un par de colmillos a un monstruo de quince toneladas? Exacto, Photoshop Elements, la versión inocentemente mutilada de Photoshop y mejorada para el mercado doméstico. Pero hay más: los webmasters están de enhorabuena.
Me pregunto si existe todavía alguna compañía de software que no haya sacado al mercado su propia aplicación de retoque fotográfico: Corel compró la legendaria JASC y se adueñó de Paint Shop Pro, y años más tarde adquirió la taiwanesa ULEAD y se apoderó de PhotoImpact (así como de un extenso conjunto de aplicaciones que han ampliado considerablemente su escaparate digital); Serif trata de hacerse un hueco en los hogares de los aficionados a la fotografía digital con PhotoPlus, mientras que Microsoft ha transformado el viejo Creature House, hoy Expression Design, en un programa híbrido más o menos capaz de desenvolverse en los terrenos del dibujo vectorial y de los gráficos de mapas de bits. Pero hay otros contendientes en este feroz coliseo, por supuesto.
Y claro, existe el Rey Photoshop, que domina el mercado profesional sin que ningún contrincante logre hacerle sombra ni arañarle el costado.
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Mi primer pensamiento tras instalar la tableta gráfica Graphire 4 fue que los cien euros que había invertido en ella habían ido a dar con los huesos en el retrete. ¿Qué utilidad podía sacarle yo a un artefacto al que sin duda nunca podría habituarme? Era ciertamente un artilugio de lo más vistoso, blanco y elegante, con una lucecita azul espectral y aspecto de pastel de nata de metacrilato, más apropiado para colocarlo junto a un equipo Apple que justo encima de mi Compaq Presario. Ha pasado un año desde aquel día y ahora estoy convencido de que se trata de una de las inversiones más astutas que he realizado en mucho tiempo.
De modo que allí estaba yo, excitado como un colegial ante la perspectiva de que mi nueva adquisición me ayudara a trabajar más confortablemente con el ordenador, sobre todo cuando abría Xara Xtreme y me esforzaba en dibujar algo que mereciera la pena (¡un propósito vano por mi parte!). Pero la verdad es que en un primer momento me sentí muy frustrado: manejar un lápiz en lugar de un ratón era bastante más complicado y menos intuitivo de lo que yo había previsto, aunque luego descubriría que en realidad era sólo una cuestión de práctica. Por simplificarlo tanto como es posible, una tableta gráfica consiste en un panel plano que contiene los circuitos y un lápiz digitalizador –sin pilas, en el caso de Wacom– que el usuario debe desplazar sobre la base para controlar el cursor en la pantalla. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede con los ratones, la base de la tableta equivale a la pantalla al completo, lo que quiere decir que si el usuario levanta el lápiz por encima del radio de acción de los circuitos –aproximadamente dos centímetros– y a continuación lo sitúa de nuevo sobre la base en, digamos, una esquina, el cursor «salta» a la esquina, pues cada punto de la zona activa de la tableta constituye un reflejo gemelo proporcional del monitor.
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Ya sabemos que los vídeos se van imponiendo en Internet: la súper–omnipresencia de YouTube lo atestigua. Para qué discutirlo. Sin embargo, existe un debate algo más encendido en relación con cuales son los formatos más adecuados para la distribución de video en Internet: ¿windows media, h.264, real de RealPlayer… o quizá flash video? No existe una respuesta única a esta pregunta, pero de lo que no cabe duda es de que flv… es decir, los archivos de vídeo de flash… están por todas partes. ¿Es ésta la invasión que se ha venido profetizando durante los últimos dos mil años? ¿Está la humanidad condenada a video–retransmitirse? Quizá, quizá: pero para eso son necesarias algunas herramientas, como por ejemplo una aplicación que convierta nuestros vídeos dv–avi, o lo que sea, a flv…
Y es aquí, justo en este nicho del mercado, donde infinidad de compañías han puesto el ojo. Hace pocos días publiqué un análisis de Swish Video 3, un programa de software sorprendente que, pese a sus limitaciones, no sólo captó mi atención, sino que también se reveló como una agradable sorpresa. Pues bien, ahora le toca el turno a Sothink Video Encoder for Adobe Flash, procedente del lejano oriente de manos de los creadores de SWF Quicker. Si está llamado a hacerse notar en este segmento del mercado, o si por el contrario se trata tan sólo de un contendiente inofensivo y más bien irrelevante, lo dilucidaremos a continuación.
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No sé si se trata de una actualización menor, dado que ahora la aplicación flash estrella de SourceTec exporta también al formato Flash Lite. A aquellos usuarios que le saquen partido a esta función les parecerá de perlas y considerarán esta revisión de SoThink SWF Quicker una actualización muy meritoria. Según parece han corregido además algunos bugs pequeños y han introducido un par de mejoras en la interfaz de dibujo. Falta que hacía. Y que sigan por este camino. Sea como fuere, SWF Quicker es posiblemente la mejor aplicación de animación flash al margen de… bueno, Adobe Flash, claro.

Más información en la web del fabricante.
Si todavía no identificas la tecnología Flash, echa un vistazo a la cabecera de esta página. Puede que no sea el mejor ejemplo, pero basta para hacerse una idea. Flash permite a los programadores y diseñadores web elaborar juegos y aplicaciones complejas, animaciones y galerías de imágenes dinámicas y atractivas, interfaces de usuario y formularios de correo, y, en general, casi cualquier cosa que a uno se le ocurra. Y dado que se trata de una tecnología razonablemente sencilla, está al alcance de cualquiera con intención de aprenderla. ¿Pegas? Sigue leyendo…
Adobe Flash es hoy día el software estándar para la creación de contenido dinámico incrustado en páginas web: se trata del mejor producto, desde luego, y del más innovador. También del más potente. Pero su precio supera los seiscientos euros, y a menos que uno tenga intención de amortizar la compra empleándolo en la liga profesional, lo mejor será poner la vista en otra parte. Existen varios sucedáneos, y algunos muy buenos. Graficos101 recomienda uno de ellos, el más competente: Sothink SWF Quicker. Poderoso y realmente barato, se trata de una alternativa irresistible.
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